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lunes, 23 de abril de 2012

Wat Arun, la joya que vigila el río Chao Phraya

12 de marzo, 2012

Lo que sobra en la ciudad de Bangkok son templos, así que en nuestro tercer día de viaje por Tailandia decidimos visitar uno más, el Wat Arun. Aunque era lunes estaba abierto, a pesar de que es habitual que cierren los museos y recintos histórico-culturales ese día.

Foto: Gabriela Becerra

Por 50 bahts pudimos admirar uno de los templos más bellos de Bangkok que se distingue de otros por varias razones: casi no hay turistas, muestra en sus texturas y colores el paso del tiempo porque no tiene tantas restauraciones, y el dorado está ausente.

Foto: Gabriela Becerra

Wat Arun significa Templo de la Aurora o del Amanecer y fue uno de los primeros recintos religiosos donde “vivió” el Buda Esmeralda, el más venerado de Tailandia, del cual les hablé en otra entrada dedicada a este viaje.

Foto: Gabriela Becerra

El Wat Arun tiene varios atractivos, uno de ellos es su pagoda principal de 82 metros de altura, la más alta de Bangkok, y desde donde se puede ver el río Chao Phraya.

Foto: Juan Carlos Zamora

Al punto más alto de la torre se puede llegar a través de una escalera que a más de un visitante hace dudar en subir…o bajar, porque de sólo ver lo empinada que está y sus estrechos escalones da vértigo.

Por cierto, esta torre representa al monte Merú, ubicado en Tanzania, y considerado sagrado en varias culturas.

Foto: Gabriela Becerra

El templo Wat Arun es de estilo Khmer, como se llama la etnia mayoritaria de Camboya, lo que demuestra cómo este país ha influido arquitectónicamente en su vecino.

Arun se encuentra a orillas del río Chao Phraya, el más importante de Tailandia, y se puede llegar a él también por medio de embarcaciones públicas.
Foto: Gabriela Becerra

No sólo la influencia de Camboya en Tailandia es lo que se puede observar en este templo, sino también la que tuvieron países como China e India.

Las diferentes pagodas que se encuentran en el Wat Arun están decoradas con trocitos de porcelana china.

Foto: Gabriela Becerra

Foto: Gabriela Becerra


En tanto, el sello de la India lo podemos encontrar en las esculturas de la mitología hindú.

Foto: Gabriela Becerra


Foto: Gabriela Becerra
Al igual que el Palacio Real y el templo Wat Pho, la decoración del Wat Arun es rica en detalles y colores.

Foto: Gabriela Becerra

Con la visita a este recinto religioso concluimos nuestro paseo por Bangkok, la capital de Tailandia. Los siguientes días estaban destinados a disfrutar de sus playas en la isla Phuket y la provincia de Krabi.

A Bangkok sólo regresamos seis días después para tomar el avión de regreso a la ciudad de Beijing.

Foto: Juan Carlos Zamora

lunes, 2 de abril de 2012

Palacio Real de Bangkok: una ciudad sacada de un cuento de hadas

Sábado 10 de marzo, 2012


Nuestro paseo por la ciudad de Bangkok lo iniciamos con el plato fuerte: una visita al Palacio Real,
el conjunto arquitectónico más importante de la capital de Tailandia.
La entrada costó 200 bahts (aproximadamente un dólar equivale a 30 bahts)
Foto: Juan Carlos Zamora

 Decenas de templos y recintos de vivos colores,
donde el dorado destaca e imprime suntuosidad,
nos invitaron a lanzar cientos de disparos fotográficos.
Foto: Juan Carlos Zamora

Durante 150 años este complejo fue la residencia del rey. Y aunque no lo habita más,
se celebran en él algunas ceremonias de coronación, matrimonios,
banquetes de estado o funerales. Foto: Gabriela Becerra

Estos palacios de gran belleza parecen haber sido sacados de un cuento de hadas,
de esos que siempre tienen un final feliz. En cualquier punto donde
la mirada se pose es sorprendida por un color, un detalle o una figura.
Foto: Gabriela Becerra


El templo Wat Phra Kaew es el recinto más importante de todo el complejo arquitectónico,
pues resguarda al Buda Esmeralda, la deidad más venerada de Tailandia,
tallada en una sola pieza de jade. En su interior no se permite tomar fotos,
pero logramos captar una imagen al pie de la entrada. Foto: Juan Carlos Zamora


Esculturas de garudas, como se les conoce a estas figuras mitológicas que son una mezcla
entre seres humanos y pájaros, adornan las paredes laterales del templo.
Foto: Gabriela Becerra

El Buda Esmeralda está protegido por pares de gigantes que custodian
 cada una de las seis puertas de la muralla que protege el templo
 Wat Phra Kaew. Foto: Gabriela Becerra

Por cuestiones de respeto, para entrar al recinto donde está el Buda Esmeralda los visitantes deben descalzarse,
no apuntar con las plantas de los pies hacia la deidad y llevar ropa adecuada, es decir, cero escotes,
hombros descubiertos y pantalones cortos, esto último aplica también para los hombres.
Foto: Gabriela Becerra
  
Ni los sofocantes e intensos rayos del sol, que después de tres horas habían logrado deshidratarnos
y quemar nuestros rostros, evitaron que pasáramos por alto esta bella torre, cuya campana sólo
se toca en ocasiones especiales. Foto: Gabriela Becerra


El campanario está decorado de forma exquisita, con detalles llenos de colorido y texturas.
Foto: Gabriela Becerra

Esculturas de Pranorn Puggsa, ser mitológico mezcla de
mono y pájaro, llenan de magia y misticismo el lugar.
Foto: Gabriela Becerra

Personajes mitológicos, ataviados con trajes hechos de vidrios multicolores, rodean una pagoda dorada,
la cual sostienen con sus brazos. Foto: Juan Carlos Zamora
  
Una de las estructuras que más sorprenden es el Phra Siratana Chedi, un edificio con forma de
campana que deslumbra por su magnificencia y por el reflejo de los rayos del sol
en su estructura recubierta en oro. Foto: Juan Carlos Zamora

El edificio Chakri Mahaprasad Hall llama la atención por su combinación de estilo renacentista italiano
con la arquitectura tailandesa tradicional. Por cierto, si al final del recorrido no quieren terminar con los ojos
y la piel quemada por el sol, deshidratados y con sarpullido en la piel, usen un buen bloqueador solar,
gafas con protección UV, sombrero y compren agua antes de entrar porque el sol cae a plomo.
Foto: Gabriela Becerra